Hoy empieza el incendio forestal y yo me quedo concha en el claro.
Ah, pero como hemos cambiado en este casi año de fustigue. En el mes navideño del 2015 me encontré con ella. Nos prometimos futuros en camas sin dueño. Nos hicimos nuestros sin saber quienes éramos. Momentos que empezaban y cerraban, nacían y nos cegaban. Instantes de circunferencia áurea dentro de nuestra ideal decepción digital. Yo no sirvo para estas relaciones digitales. Soy norteño. Yo quiero a mi morrita en mi casa o en la suya, mandil de domingo; ir a comer los martes a un bar con promociones de cheves al 2×1 en horario godín.
Esta noche voy a ella para completar el circulo que empezamos años atrás y que hemos tratado de cerrar sin éxito. Los pensamientos de que este será un intento más de terminarlo todo no dejan asecharme. Voy decidido a cerrar la puerta y apagar la vela.
Bien dices que siempre nos tuvimos cerca porque estábamos de alguna manera destinados. Yo pienso que nunca estuvimos realmente cerca por que ese destino no era entre nosotros. Es momento de hacerme ley por mi mismo, redescubrirme y encontrar la página en la que quiero estar. Hace tiempo que estamos en diferentes tomos.
Abriste. Toqué. Cerramos y olvidé.
Deséame suerte fustigado, esta noche empieza mi viaje.